El confinamiento y la falta de ejercicio afecta negativamente al estado físico y psicológico de nuestros caballos y puede provocar pérdida de masa muscular, fuerza, resistencia, flexibilidad, coordinación, entre otras. Damos claves para la rehabilitación equina.

Un exceso de trabajo repentino podría provocar que el caballo tuviera lesiones y sufrimiento, tanto físico como psicológico, por lo que estas aptitudes deben desarrollarse de forma progresiva con el fin de evitar estas consecuencias.

Los caballos mayores y jóvenes tienden a perder antes la forma física, por lo que debemos tomarnos más tiempo con ellos. Lo mismo ocurre con los caballos que presentan lesiones crónicas. La inactividad a la que se han visto sometidos, lejos de ayudar a la recuperación, puede ser perjudicial para muchos tipos de lesiones, ya que las articulaciones y tendones pierden flexibilidad y resistencia por falta de uso.

Como cuidar nuestros caballos para evitar consecuencias

  1. Reconocimiento del estado físico: revisión de la condición corporal, planes de vacunación y desparasitación, evaluación del herraje, alimentación, evaluación del caballo estática y dinámica.
  2. Revisión del equipo: ver si la montura, protectores y cincha siguen estando bien ajustados o, si por cambios en el aumento o disminución de la musculatura del caballo, pudieran estar desajustados.
  3. Reacondicionamiento del estado físico: potenciar el desarrollo de la musculatura (fuerza y flexibilidad). El trabajo a la cuerda nos podría ayudar para retomar la actividad. La musculatura debe estar en condiciones óptimas antes de realizar entrenamientos exigentes de salto o doma. En este periodo de transición, es importante el trabajo pie a tierra, por lo que se debe:
  4. Intercalar los días de trabajo montando con trabajo pie a tierra.
  5. Calentar con trabajo pie a tierra antes de montar.
  6. Variar el trabajo pie a tierra: con riendas largas, sobre barras, en el campo, en pendientes, en círculos y en líneas rectas.
  7. Escala de entrenamiento de caballos: los tiempos de monta se deben ir aumentando progresivamente. El primer día se puede empezar con 30 minutos que incluyan el calentamiento y el enfriamiento.

Aunque el caballo tenga ganas de trabajar, se debe gestionar su energía. Los primeros días realizar series cortas de trote y galope (3 ó 4 minutos en cada mano) e ir subiendo progresivamente.

  1. Calentamiento y enfriamiento: se recomienda, al menos, 15 minutos de calentamiento, al paso y al trote. Esto dependerá de la edad y el grado de forma del animal.
  2. Disciplina específica: se recomienda 10 días de trabajo base de rehabilitación equina, antes de comenzar con la disciplina que se practique.
  3. Libertad de movimientos: aunque se esté trabajando todos los días con el caballo, si es posible dejarlo suelto durante el día o algunas horas, lo que evitará lesiones.
  4. Estiramientos: se pueden incluir rutinas de estiramiento de piernas y espalda, siempre consultando con un profesional cuáles serían las mejores y específicas para tu caballo.
  5. Trabajar la musculatura estabilizadora: fundamental para el control de la postura y la prevención de lesiones.

Es difícil seguir una rutina común para todos por las diferencias entre caballos y propietarios, pero si queremos velar por el bienestar de nuestro amigo debemos seguir ciertas indicaciones. 

Por último dentro de estas pautas para la rehabilitación equina, pero no menos importante, debes tener en cuenta el acceso a los líquidos y a una alimentación adecuada.

En AMBiotec tenemos soluciones específicas para el cuidado de tu caballo. En este video te resumimos todas nuestras soluciones en términos de nutrición equina.

Share This