Entre las afecciones que pueden mermar la salud del caballo está el cólico equino. Es un dolor abdominal agudo que causa espasmos desde el estómago hasta las últimas porciones intestinales.

La intensidad del dolor en un cólico equino varía de suave a severo, estando directamente relacionado con la enfermedad que lo está causando y con la resistencia que tenga cada individuo. Por eso, en el cólico suave los cambios de comportamiento pueden ser sutiles y sólo ser detectados por quien conozca al detalle su actitud normal.

Síntomas de cólicos en caballos

Los signos clínicos dependen de la causa del cólico y de la personalidad del caballo, pueden ser:

  • Depresión.
  • Inapetencia (falta de interés por comer).
  • Levantar las patas delanteras.
  • Mirar los flancos.
  • Tumbarse más de lo habitual o en un momento distinto del normal.
  • Tumbarse, levantarse, moverse en círculos y tumbarse de nuevo repetidamente.
  • Curvar/levantar el labio superior.
  • Cocear hacia el abdomen con las patas traseras.
  • Girar sobre la espalda.
  • Estirarse.
  • Sentarse como un perro.
  • Quejarse.
  • Sudar.
  • Mayor frecuencia cardíaca (la normal es de 28–44 latidos por minuto)
  • Distensión abdominal visible (abdomen hinchado).
  • Producción de excrementos inferior a la normal o inexistente.
  • Diarrea.
  • Los potros pueden girar sobre la espalda o rechinar los dientes y salivar en exceso.

¿Cómo se diagnostica el cólico en caballos?

Es recomendable consultar un veterinario para que realice una exploración completa del animal, observando su comportamiento, su estado corporal, si su abdomen está hinchado, si se pueden auscultar sonidos digestivos y tomar sus constantes vitales. Los caballos que sufren un cólico pueden tener una temperatura normal (37-38 ºC), fiebre (indica inflamación o infección) o hipotermia (posible estado de shock).

La frecuencia respiratoria y cardiaca suelen elevarse debido a la distensión abdominal y al dolor. Además, observará el color de la mucosa oral (la parte interna del labio) que puede estar más pálido de lo normal.

Un procedimiento habitual para diagnosticar cólicos en los caballos es el sondaje nasogástrico, es decir, la introducción de un tubo a través de los ollares hasta el estómago, con una doble finalidad. Por un lado, tomar una muestra del contenido gástrico para analizarlo y, por otro, descomprimir el estómago, aliviando el dolor y previniendo la rotura del órgano.

En ocasiones, es necesario realizar otras pruebas para ahondar en el diagnóstico, como analíticas sanguíneas, punción del abdomen para obtener una muestra del líquido o eliminar gas, radiografías y ecografías.

¿Cómo podemos evitar cólicos en nuestro caballo?

  • Realizar un esquema equilibrado y rutinario en el aporte calórico y digestibilidad de la dieta y del ejercicio.
  • Administrar el pienso y forraje repartido en el mayor número de tomas posibles.
  • No realizar cambios en la dieta o ejercicio de forma súbita.
  • Evitar situaciones de estrés.
  • Usar periódicamente un desparasitador para caballos: los individuos que conviven en grupo deben desparasitarse al mismo tiempo, y retirar las heces que puedan tener carga parasitaria. Para tener controlada la carga parasitaria recomendamos el uso de COCCIBLOCK. Puedes consultar su ficha aquí.
  • Agua fresca a disposición permanente (especial atención al calentamiento de los tubos del agua en verano y congelación en invierno).
  • Evitar que coman en suelos arenosos (la arena ingerida es causa de impactaciones y de colitis).
  • Revisión dental anual o semestral, dependiendo de su edad.

Puedes ver en este breve video las soluciones que tenemos para caballos.

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